Entretenimiento | 5 min
Bienvenidos a Wisteria Lane. Es una calle tranquila, bordeada de casas impecables... en apariencia. Desde 2004, Desperate Housewives ha cautivado al mundo con sus secretos, sus crímenes y sus partidas de póker. Pero más allá del misterio, es la historia de cuatro mujeres increíbles. ¿Eres la guardiana del templo (Bree)? ¿El alma romántica (Susan)? ¿La guerrera (Lynette)? ¿O la diva (Gaby)? Este test va a revelar tu verdadero rostro. Cuidado, los vecinos nos están mirando...
20 años después: Por qué Desperate Housewives sigue siendo un monumento La Sátira del Sueño Americano ¿Lo Sabías? Los 4 Arquetipos Femeninos Universales Cuando Desperate Housewives aterriza en las pantallas en 2004, es un shock visual y narrativo. Marc Cherry reinventa la "Soap Opera" inyectándole una dosis masiva de humor negro y misterio policial. Wisteria Lane no es solo un decorado, es una alegoría de la América suburbana: perfecta en la superficie, podrida por dentro. Si este test de personalidad funciona tan bien, es porque las cuatro heroínas representan facetas universales de la condición femenina. Más allá de los maridos que se van, mueren o engañan, la verdadera historia de amor de la serie es la que une a estas cuatro mujeres. A pesar de sus disputas épicas y sus diferencias radicales, siempre están ahí las unas para las otras. La Amistad femenina como pilar La serie se atrevió a mostrar lo que no se veía en aquella época: la frustración de las amas de casa, la dificultad de criar hijos, el aburrimiento conyugal y la soledad, todo envuelto en una estética glamurosa y colorida. Es ese contraste entre la forma (luminosa) y el fondo (oscuro) lo que hizo su éxito planetario. El papel de Bree Van de Kamp fue rechazado por Dana Delany (quien más tarde interpretaría a Katherine Mayfair) porque lo encontraba demasiado similar a su papel anterior. Marcia Cross lo obtuvo y transformó a este personaje rígido en un icono gay y feminista inesperado. Cada título de episodio de la serie es en realidad el título de una canción del compositor Stephen Sondheim, subrayando el lado teatral y musical de la vida de estas mujeres. La escena final de la serie, donde juegan una última partida de póker antes de separarse para vivir sus vidas, sigue siendo uno de los momentos más conmovedores de la televisión. Nos recuerda que los vecinos son a veces la familia que uno elige. "Sí, maté a mi marido. Pero era un jueves, no había nada en la tele." — Una cita (imaginaria pero plausi...
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